miércoles 04 de marzo de 2026
- Edición Nº2646

Provincia

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Boleta Única en la provincia: el proyecto libertario que busca cambiar las reglas del voto

La Libertad Avanza quiere aprovechar 2026, un año sin elecciones, para impulsar una reforma electoral en la Provincia, con la Boleta Única de Papel como eje y fuertes resistencias del oficialismo.



La reforma electoral que impulsa el espacio libertario tiene tres ejes, pero uno concentra toda la centralidad estratégica: la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) para cargos provinciales y municipales.

La iniciativa no es casual ni aislada. Desde el espacio que lidera Javier Milei entienden que los años no electorales son el único momento viable para discutir cambios estructurales en las reglas de juego, sin la presión de una campaña en marcha. En ese marco, la Legislatura bonaerense aparece como el terreno elegido para una pulseada que choca de frente con las mayorías del peronismo y obliga a construir acuerdos transversales.

Cómo sería la Boleta Única que propone LLA en la Provincia

Según explican desde el bloque libertario, el proyecto de Boleta Única de Papel para la provincia de Buenos Aires replica el esquema aplicado a nivel nacional en 2025, con adaptaciones al sistema bonaerense. La idea central es que el Estado sea el único responsable de imprimir una boleta oficial por categoría, en la que figuren todos los partidos, alianzas y candidatos habilitados.

Cada elector recibiría una sola boleta en el cuarto oscuro, donde marcaría su opción con lapicera, eliminando el sistema actual de boletas partidarias múltiples. El diseño incluiría listas completas por cargo provincial y municipal, con casilleros claramente identificados, colores y logos oficiales, y mecanismos de seguridad para evitar adulteraciones.

Para LLA, el cambio apunta a resolver problemas estructurales del sistema vigente: el robo de boletas, la reposición selectiva, las asimetrías logísticas entre fuerzas políticas y la dependencia del voto respecto de la capacidad económica y territorial de cada partido. “No puede ser que la integridad del voto dependa de cuántos camiones de boletas tiene cada fuerza”, repiten en el espacio.

Argumentos: transparencia, igualdad y ahorro

El presidente del bloque libertario en el Senado bonaerense, Carlos Curestis, sostiene que la BUP permitiría “igualar la competencia política, reducir litigios electorales y fortalecer la confianza ciudadana”. En la misma línea, Alejandro Carrancio, vicepresidente de LLA en la provincia, remarca que la experiencia nacional dejó un antecedente concreto de un sistema “más ágil, transparente y eficiente”.

Desde el espacio también subrayan el impacto fiscal: la eliminación de la impresión masiva de boletas partidarias implicaría un ahorro significativo para el Estado provincial y los municipios, además de reducir el volumen de residuos electorales.

La Boleta Única es presentada, además, como una herramienta para ordenar la oferta electoral y limitar mecanismos como las colectoras y la proliferación de listas espejo, prácticas que, según los libertarios, “distorsionan la verdadera voluntad del electorado”.

El rechazo del Ejecutivo bonaerense

La respuesta del gobierno de Axel Kicillof fue rápida y contundente. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, descartó avanzar por el momento con una reforma electoral y defendió el sistema actual de boletas partidarias. Según el funcionario, las últimas elecciones demostraron que el esquema vigente es “efectivo, económico y transparente”.

Desde el Ejecutivo provincial sostienen que no existe ninguna obligación de unificar el sistema de votación con el nacional y consideran “prematuro” abrir un debate de este tipo, aunque reconocen que cualquier modificación debería pasar por la Legislatura.

PASO y reelecciones: los otros dos ejes

La propuesta libertaria no se limita a la Boleta Única. El paquete incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), bajo el argumento de que se convirtieron en una doble elección costosa y con escasa incidencia real en la definición de candidaturas.

Para LLA, las internas deben ser financiadas por los propios partidos y no por el Estado. “Hoy funcionan como una encuesta obligatoria pagada por todos”, señalan desde el bloque.

El tercer eje es el rechazo a cualquier intento de restablecer las reelecciones indefinidas, una discusión que el peronismo bonaerense busca reabrir. Para los libertarios, la alternancia en el poder es una condición básica para evitar la concentración de recursos y el uso desigual del aparato estatal.

El escollo central: los votos

Más allá del impulso político, el principal obstáculo para la reforma es numérico. En el Senado bonaerense, LLA cuenta con 10 bancas y necesita al menos 24 votos para aprobar un proyecto de este calibre. En Diputados, el bloque libertario suma 19 legisladores y requiere una alianza amplia que incluya al PRO, sectores de la UCR, la Coalición Cívica y bloques provinciales, además de eventuales acuerdos con parte del peronismo.

Ese escenario alimenta, en los pasillos legislativos, la hipótesis de una reforma política más amplia, donde la Boleta Única pueda quedar atada a otras discusiones sensibles del sistema bonaerense, en una lógica de concesiones cruzadas que nadie reconoce públicamente, pero que atraviesa todas las negociaciones.

En La Libertad Avanza reconocen que el debate por la Boleta Única excede lo técnico. Forma parte de una estrategia de consolidación política en la provincia más grande del país. Con 2026 como año clave para fortalecer estructura, formación y presencia territorial, la reforma electoral aparece como un símbolo de institucionalización y proyección de poder.

La pulseada está abierta. Sin los votos para imponer su agenda, pero con el antecedente nacional y el calendario a favor, los libertarios apuestan a instalar un debate que, más temprano que tarde, obligará al oficialismo bonaerense y a la oposición a redefinir las reglas del juego político en Buenos Aires.

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