A poco más de dos meses de la renovación de autoridades del Partido Justicialista Bonaerense, el peronismo de la provincia de Buenos Aires entra en una etapa decisiva. Este viernes 9 de enero, la conducción partidaria encabezada por Máximo Kirchner convocó a un encuentro clave bajo modalidad mixta —presencial en la histórica sede de Matheu y virtual— con un objetivo central: definir si el proceso desemboca en elecciones internas competitivas o si se logra, una vez más, un acuerdo para conformar una lista de unidad.
La reunión no es un trámite administrativo. Se da en un contexto de tensiones políticas acumuladas, reposicionamientos internos y debates estratégicos sobre el rumbo del peronismo bonaerense tras un año signado por reacomodamientos nacionales y provinciales. La discusión excede los nombres propios y pone en juego el modelo de conducción partidaria, la relación entre los distintos sectores y la forma en que el PJ se proyecta de cara al próximo ciclo político.
El cronograma electoral ya está en marcha y marca tiempos exigentes. El Consejo Provincial del PJ fijó el domingo 15 de marzo de 2026 como fecha para la elección de la nueva conducción. Antes, el 3 de febrero vencerá el plazo para la presentación de avales, mientras que el 8 de febrero será la fecha límite para la oficialización de listas. Estos hitos actúan como un reloj político que presiona a los distintos espacios a definir posiciones en las próximas semanas.
La disputa no se limita a la presidencia del partido. También está en juego la renovación de consejeros, apoderados y, especialmente, la conducción de las 135 unidades básicas distribuidas en todo el territorio bonaerense. Allí se juega buena parte del poder real del PJ: el control territorial, la capacidad de movilización y la construcción de consensos de base. Es en ese nivel donde se anticipa que las tensiones podrían profundizarse si no se alcanza un acuerdo amplio.
En este escenario, el sector referenciado en el gobernador Axel Kicillof comenzó a mover fichas con mayor intensidad. El Movimiento Derecho al Futuro aceleró en las últimas semanas una campaña de afiliaciones, con el objetivo de fortalecer su peso interno y llegar al proceso electoral con mayor capacidad de incidencia. La estrategia combina despliegue territorial, articulación con intendentes y señales políticas que buscan consolidar un polo propio dentro del peronismo provincial.
La reunión del viernes aparece, así, como una instancia bisagra. Para la conducción actual, una lista de unidad permitiría evitar una interna desgastante y mostrar cohesión en un contexto nacional adverso para el peronismo. Para otros sectores, en cambio, la competencia interna es vista como una oportunidad para disputar poder, aggiornar liderazgos y redefinir prioridades políticas.
El dilema no es nuevo, pero adquiere una densidad particular en esta coyuntura. La definición que surja del encuentro en Matheu no solo ordenará el proceso electoral partidario, sino que también funcionará como un termómetro del equilibrio de fuerzas dentro del PJ bonaerense y de su capacidad para procesar diferencias sin fracturas abiertas.