El objetivo es simple: detectar dónde se pierde tiempo y dónde se pierden ventas. Por ejemplo, si hay muchas consultas por WhatsApp y pocas compras concretadas, el problema suele estar en el cierre: “pasame tu CBU”, “mandame comprobante”, “no me llegó”. En el mostrador, el cuello de botella aparece cuando falta cambio, el QR no está visible o la validación del pago es confusa.
Una regla que ayuda: armá un “menú de cobro” claro, con pocas opciones pero bien implementadas. Tres suelen alcanzar para la mayoría de los rubros: QR para el día a día, un link para cobrar a distancia y tarjeta para tickets altos.
Las herramientas básicas para vender en todos los canales
QR visible y un protocolo simple de validación
El QR funciona cuando está bien puesto y el equipo lo ofrece de forma natural. No alcanza con imprimir un papel y dejarlo en la caja. Algunas buenas prácticas:
Cuando el QR está integrado al flujo de cobro, la caja se vuelve más rápida y se reduce el “¿tenés cambio?” que frena compras chicas.
Link de pago para WhatsApp, señas y ventas por redes
Muchos negocios venden más por chat que por web. Ahí, el link de pago sirve para convertir una conversación en una venta concreta: se envía, el cliente paga en el momento y se evita el ida y vuelta. Es especialmente útil para:
Un detalle que marca diferencia es el mensaje: monto, concepto y un “cuando se acredita te confirmo”, para que el cliente sienta claridad.
Tarjeta y pagos sin contacto para compras grandes
Aunque el QR crece, la tarjeta sigue siendo clave cuando el ticket sube o cuando el cliente busca cuotas. Tener una terminal moderna acelera la operación y reduce objeciones. En rubros como indumentaria, electro, estética o servicios de mayor valor, la tarjeta puede definir la venta.
Implementación rápida: una hoja de ruta de 7 días
Digitalizar no debería obligarte a frenar el negocio. Una semana bien organizada puede alcanzar para instalar el hábito.
Día 1 y 2: mapear y decidir el menú de cobro
Anotá de dónde vienen tus ventas y elegí 2 o 3 medios principales. Menos opciones, pero bien operadas.
Día 3: cartelería y mensajes listos
Dejá preparado:
Día 4 y 5: entrenamiento con casos reales y rutina de control
Simulá situaciones comunes (“pagué, ¿te llegó?”, “me equivoqué de monto”) y definí una rutina diaria de revisión de movimientos (a mitad de jornada y al cierre). Con eso baja el margen de error y mejora la atención.
Día 6 y 7: ajustes por canal
Mirá qué canal convierte mejor y ajustá: si WhatsApp tiene muchas consultas, probá enviar el link más temprano; si la caja se traba, revisá ubicación del QR y roles de validación. En pocos días, el comercio empieza a notar que cobrar deja de ser una tarea pesada y se vuelve parte fluida de la experiencia.