jueves 08 de enero de 2026
- Edición Nº2591

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Golpe al empleo industrial en Quilmes: 65 despidos y planta parada

La petroquímica Sealed Air avanzó con cesantías y exigencias de mayor producción con menos personal, lo que desató un paro por tiempo indeterminado.



La crisis laboral volvió a golpear con fuerza al cordón industrial del conurbano bonaerense. Trabajadores de la petroquímica Sealed Air se manifestaron frente a la planta ubicada en Primera Junta 550, en la ciudad de Quilmes, luego de que la empresa ratificara el despido de 65 empleados sobre un total de 90 anunciados a fines de noviembre. Tras la ruptura de las negociaciones, el personal resolvió un paro por tiempo indeterminado y la fábrica se encuentra actualmente sin actividad.

Según informaron delegados gremiales, las conversaciones con la empresa se interrumpieron la semana pasada luego de una audiencia clave realizada el 29 de diciembre, en el marco de la conciliación obligatoria. Desde el sector sindical denuncian que la firma avanza con un plan de reducción de personal acompañado por una modificación de las condiciones laborales, que incluye la quita de adicionales internos y mayores exigencias de producción con menos trabajadores.

El delegado general de Sealed Air Argentina, Alfredo Piscopo, explicó que el conflicto no es un hecho aislado sino parte de un proceso de reestructuración que la empresa arrastra desde hace varios años. “Desde 2021 venimos con una planta que fue decayendo. El 3 de noviembre Recursos Humanos nos informó que iban a despedir a 97 compañeros, bajo el argumento de una reestructuración pedida desde Brasil, México y Estados Unidos”, sostuvo.

Piscopo remarcó que, pese a las dificultades de infraestructura y a la incorporación de maquinaria para la cual la planta no estaba preparada, los trabajadores continuaron produciendo y sosteniendo la actividad. “Hasta hace cuatro o cinco meses teníamos buenas ventas y en varios sectores se hacían horas extras porque no se llegaba a cubrir la demanda, salvo en el sector de laminados que terminó cerrando”, indicó, al tiempo que cuestionó el argumento empresarial de la caída productiva.

Durante el período de conciliación obligatoria, el gremio aceptó el retiro de 45 trabajadores, en su mayoría próximos a jubilarse, como parte de un acuerdo que permitiera reubicar personal y sostener la producción. Sin embargo, la negociación se frustró cuando la empresa exigió mayores niveles de producción con menos personal y sin respetar los tiempos mínimos de capacitación. “Nos pedían producir más con compañeros que necesitaban al menos dos meses de formación. Dijimos que así no se podía trabajar”, afirmó el delegado.

Tras la negativa sindical a firmar esas condiciones, el 30 de diciembre comenzaron a llegar los telegramas de despido. “Durante toda la conciliación la gente siguió colaborando, incluso trabajando en sus francos, y esta fue la respuesta. Hoy tenemos la planta parada y 65 compañeros despedidos”, concluyó Piscopo.

El conflicto continúa abierto y mantiene en vilo a decenas de familias de Quilmes y la región. Los trabajadores reclaman la reincorporación de los despedidos y la apertura de una instancia real de negociación que garantice la continuidad laboral y condiciones de trabajo dignas, en un contexto económico que vuelve cada vez más frágil la situación del empleo industrial en el conurbano bonaerense.

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