El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que fuerzas estadounidenses secuestraron al mandatario venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron fuera de Venezuela tras un operativo militar “a gran escala”. El anuncio, difundido por el propio Trump en su red Truth Social, sacudió a la región y elevó al máximo la tensión internacional, mientras Caracas declaró el estado de emergencia y llamó a activar milicias.
Según el mensaje presidencial, la invasión fue ejecutada “en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses” y culminó con el traslado aéreo de Maduro fuera del país. Trump calificó el operativo como un “éxito” y convocó a una conferencia de prensa para las 11 (hora local) en Mar-a-Lago, prometiendo brindar más detalles. Horas después, en una breve entrevista telefónica con The New York Times, volvió a definir la acción como “brillante”.
#HCHInternacionales | La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, mediante la red social X, ha manifestado: "Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido imputados en el distrito sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista,… pic.twitter.com/J2BUD2hovS
— HCH Televisión Digital (@HCHTelevDigital) January 3, 2026
La confirmación pública llegó varias horas después de que el gobierno venezolano denunciara ataques sobre objetivos civiles y militares en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Durante la madrugada se registraron fuertes explosiones y sobrevuelos de aeronaves, con videos que mostraron columnas de humo en distintos puntos de la capital y reportes de presuntos ataques contra instalaciones como La Carlota y Fuerte Tiuna. En paralelo, el régimen declaró el estado de emergencia y convocó a la movilización popular.
Desde Washington, el episodio sumó un capítulo judicial. El senador republicano Mike Lee aseguró haber hablado con el secretario de Estado Marco Rubio, quien le habría confirmado que Maduro fue arrestado por personal estadounidense para ser juzgado en Estados Unidos por cargos penales. Lee sostuvo que la acción militar se enmarcaría en las atribuciones del presidente norteamericano para proteger a su personal ante un ataque real o inminente, aunque él mismo había expresado horas antes dudas sobre la base constitucional de una intervención sin declaración de guerra ni autorización explícita del uso de la fuerza.
En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió conocer el paradero del jefe del régimen y denunció una “gravísima agresión militar”. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, habló de ataques con misiles desde helicópteros estadounidenses y advirtió que se trató del “ultraje más grande” sufrido por el país, mientras se buscaba determinar posibles víctimas.
La reacción internacional fue inmediata y dispar. En Argentina, el presidente Javier Milei celebró el operativo con un mensaje en redes sociales en el que escribió “La libertad avanza. Viva la libertad, carajo”, y luego difundió un video con duras críticas al gobierno venezolano, al que definió como una amenaza para la región. En sentido opuesto, países aliados de Caracas como Irán, Cuba y Colombia rechazaron la intervención militar estadounidense.
LA LIBERTAD AVANZA
— Javier Milei (@JMilei) January 3, 2026
VIVA LA LIBERTAD CARAJO pic.twitter.com/yexGuQfKvF
Desde Europa, la Unión Europea pidió moderación y respeto al derecho internacional. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, señaló que el bloque sigue de cerca los acontecimientos, reiteró que Maduro careció de legitimidad y remarcó la necesidad de una transición pacífica. También confirmó contactos con Washington y con la delegación europea en Caracas, con el foco puesto en la seguridad de los ciudadanos europeos residentes en el país.
La captura de Nicolás Maduro, de confirmarse en los términos anunciados por Trump, marcaría un punto de inflexión histórico en la crisis venezolana y en la relación con Washington. Mientras se aguardan precisiones oficiales y la conferencia de prensa prometida por el mandatario estadounidense, la región permanece en alerta ante un escenario de consecuencias imprevisibles.