viernes 02 de enero de 2026
- Edición Nº2585

Municipios

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Fuerte rechazo de los balnearios a una tasa impulsada por el intendente de Pinamar

15:53 |La creación de un nuevo fondo turístico desató críticas del sector privado, que advierte por el impacto en costos y rentabilidad durante la temporada alta.



La temporada de verano, el período más esperado para el sector turístico de la costa bonaerense, arrancó con tensión en Pinamar. Los dueños de balnearios y paradores denunciaron un fuerte golpe a sus costos tras la aprobación de una nueva tasa municipal que, aseguran, eleva el impuesto inmobiliario hasta un 66% y desarma por completo la planificación económica de la temporada alta.

El foco del conflicto es el intendente Juan Ibarguren, de extracción PRO, a quien los concesionarios de playa señalan como responsable político de la medida. La polémica se desató luego de que, en la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes, se aprobara la creación del denominado Fondo para la Promoción Turística del Partido de Pinamar, con 20 votos afirmativos y seis negativos.

Una tasa nueva en pleno inicio del verano

La ordenanza establece el pago mensual de un módulo adicional por cada partida inmobiliaria municipal, destinado a conformar el fondo que administrará la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico, a través del Consejo Municipal de Turismo. El objetivo oficial es financiar acciones de promoción, posicionamiento y mejora de la calidad turística del distrito durante todo el año.

Sin embargo, para los concesionarios de playa la decisión llegó tarde y mal. En diálogo con Buenos Aires/12, el vocero de la Asociación de Concesionarios de Playa, Luis Sanza, expresó el malestar del sector por no haber sido advertido durante los meses previos, cuando los empresarios mantuvieron reuniones con el Municipio para definir la estructura de costos de la temporada.

Según explicó, desde el área de Turismo se había anticipado un incremento de alrededor del 25%, e incluso un ajuste por IPC que podía llegar al 30%, números que el sector consideraba razonables en un contexto económico complejo. La aprobación del nuevo módulo, en cambio, implicó un aumento adicional del 37%, que llevó el impacto total al 66%.

Precios en revisión y rentabilidad en riesgo

El cambio abrupto dejó a muchos paradores descolocados, especialmente porque gran parte de la preventa de enero ya estaba cerrada. Frente a ese escenario, los concesionarios analizan tres caminos posibles: absorber el impacto con una caída de la rentabilidad, trasladar parcialmente el aumento a la gastronomía o ajustar el precio diario del servicio de playa.

En algunos casos, la suba ya se hizo visible. De acuerdo a lo expresado por los empresarios, el alquiler de una carpa que se ofrecía en torno a los 80 mil pesos pasó a costar cerca de 115 mil, una diferencia que amenaza con afectar el consumo y la percepción de los turistas en uno de los destinos más exclusivos de la Costa Atlántica.

Mientras tanto, la Asociación de Concesionarios mantiene una mesa de diálogo con el Municipio para intentar amortiguar el impacto de la medida. No obstante, algunos empresarios ya iniciaron acciones legales contra la tasa, aunque reconocen que en pleno inicio de la temporada el margen de maniobra es limitado y las penalidades ya están en vigencia.

El argumento oficial y el trasfondo turístico

Desde el Ejecutivo municipal sostienen que el fondo apunta a fortalecer la promoción turística de Pinamar y sus localidades, con acciones que incluyen campañas publicitarias, eventos culturales y deportivos, tours de prensa, señalética, investigación turística y apoyo a actividades comunitarias, entre otros ejes.

La discusión se da en un contexto de alta ocupación. Según datos del Observatorio Argentino de Turismo de la Cámara Argentina de Turismo, Pinamar y Cariló registran niveles de ocupación superiores al 80%, apenas por detrás de Mar del Plata. El interrogante que empieza a instalarse es si ese buen nivel de reservas se traducirá en consumo suficiente para sostener la nueva estructura de costos que enfrentan los balnearios.

Por ahora, el verano avanza con playas llenas y cuentas en rojo para parte del sector. El impacto real de la nueva tasa se medirá en las próximas semanas, cuando el gasto de los turistas y la respuesta del mercado terminen de definir si Pinamar logra sostener su atractivo sin que la presión impositiva termine por “romper” la temporada.

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