martes 27 de enero de 2026
- Edición Nº2610

Provincia

declaraciones radiales

Sileoni alerta por la reforma educativa: "El Estado queda corrido y la sociedad, desentramada"

El titular de Educación de la Provincia advirtió que la iniciativa del Gobierno impulsa home schooling, enseñanza religiosa y voucherización mientras reduce horas de clase y elimina metas de inversión.



El Gobierno nacional presentó en el Consejo de Mayo el borrador de la Ley de Libertad Educativa, una iniciativa que plantea derogar la Ley de Educación Nacional 26.206 —vigente desde 2006— y reordenar por completo la educación básica en la Argentina. El proyecto, que promete más “libertad”, “autonomía” y “protagonismo familiar”, despertó fuertes críticas entre especialistas y autoridades provinciales. En diálogo con Radio 10, el director general de Cultura y Educación bonaerense, Alberto Sileoni, advirtió que detrás del discurso de ampliación de derechos se esconde una profunda retirada del Estado y una reforma con impacto estructural.

“Nos enteramos por los diarios”

Sileoni cuestionó el modo en que la Nación maneja la discusión educativa: “Nos tiene acostumbrados el Gobierno nacional a que algunas cosas nos enteramos a través de la prensa. Hay un ámbito propicio, que es el Consejo Federal de Educación, donde están los 25 ministros. Si el proyecto proviene del Estado nacional, me siembra muchas dudas que no llegue por ahí”.

El funcionario se refirió al borrador como “un proyecto que deroga la Ley de Educación Nacional, una ley de 2006, una ley de Néstor”, y que además “deroga buena parte de la Ley de Educación Técnico Profesional”.

“El Estado deja de estar en el centro”

Uno de los puntos que más preocupa al ministro bonaerense es el corrimiento del Estado como garante de derechos. “La Ley vigente arranca diciendo que la educación es un derecho personal y social. El nuevo proyecto habla de la subsidiariedad del Estado y de la familia como agente natural y primario de la educación. Desplaza al Estado de un rol central y pone a la familia y a la sociedad civil”, analizó.

Para Sileoni, la redefinición de funciones es más que un gesto ideológico: “El Estado queda obligado solo a garantizar ‘condiciones mínimas comunes’. Eso, en un país desigual, deja a la intemperie a millones de chicos”. Según el texto del Gobierno nacional, la palabra “libertad” aparece 27 veces, mientras “Estado” apenas 22, un detalle que funciona como mapa conceptual del proyecto.

Educación en el hogar, enseñanza religiosa y autonomía: el trípode de la fragmentación

El ministro también observó que el proyecto incorpora figuras que considera “superadas”, como la enseñanza religiosa confesional en escuelas públicas. “Se vuelve a un concepto que la Argentina dejó atrás hace décadas”, señaló.

Sobre la habilitación del home schooling y las “formas alternativas de enseñanza” desde la educación básica, fue contundente:
“Eso rompe el principio de sociabilidad. La escuela no solo enseña, es un ámbito poderoso de integración. Este proyecto piensa alternativas desde el nivel básico y ahí no estamos de acuerdo”.

Además, cuestionó la noción de “autonomía escolar” que, según dijo, en gobiernos de matriz neoliberal “es sinónimo de abandono”. El texto oficial permite que cada escuela diseñe su propio plan de estudios, seleccione docentes y defina su régimen interno.
“Esto lleva a una poderosa fragmentación del sistema, donde les irá mejor a quienes tengan más recursos”, advirtió.

La fragmentación puede profundizarse con la voucherización prevista: vales educativos, créditos fiscales y becas que equiparan el financiamiento público para escuelas estatales y privadas, suprimiendo la meta histórica del 6% del PBI para educación.

Un ajuste pedagógico: menos horas, menos Estado, más mercado

El proyecto también baja los pisos del calendario escolar: 540 horas anuales para inicial y 720 para primaria y secundaria, muy por debajo de las 760 y 900 horas acordadas en 2024. Sileoni lo consideró una contradicción evidente: “No se puede hablar de calidad educativa con menos tiempo escolar”.

La iniciativa además declara la educación básica como “servicio esencial”, limitando de hecho el derecho a huelga y ampliando mecanismos de evaluación y sanción para docentes. Sin inversión ni condiciones laborales dignas, el ministro calificó estas propuestas como “disciplinamiento”.

“Quieren cambiar el alma de la sociedad”

Sileoni vinculó la reforma con un objetivo más profundo: “Aquel vaticinio de cambiar el alma de la sociedad, lo encontramos acá. Vienen a cambiar el alma de la sociedad”. También recordó que “el Presidente fue 27 veces al exterior y no visitó una sola escuela”, que “eliminó el Fondo de Incentivo Docente” y que “hay 1.000 obras paralizadas, 80 de ellas escuelas solo en la provincia de Buenos Aires”.

“El proyecto deja tierra arrasada”, afirmó. “Tiene un espíritu de sociedad individualista, desentramada, sin lazos. Y no estamos de acuerdo con eso”.

La discusión que viene

Mientras el Gobierno nacional avanza con el borrador, las provincias piden una discusión amplia y transparente. Sileoni insiste en que cualquier reforma del sistema educativo debe pasar por el Consejo Federal y tener en cuenta la realidad profunda del país. “Lo que se propone es un cambio de paradigma. No es solo una ley: es una nueva concepción de sociedad”, concluyó.

La disputa por la educación —su sentido, su financiamiento y su conducción— se perfila como uno de los debates centrales de los próximos meses, con un modelo público-integrador en tensión abierta con una versión mercantilizada basada en la “libertad” que promete más preguntas que respuestas.

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