sábado 02 de julio de 2022 - Edición Nº1305

Municipios

Iniciativa

ProHuerta en La Matanza: el programa alimentario que se desarrolla en cien escuelas

A través de la creación de huertas en las escuelas, el programa busca generar conciencia sobre la alimentación a través de la producción agroecológica.



Desde el año 1996 y de forma ininterrumpida, el programa ProHuerta, una política pública gestionada por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), se trabaja en las escuelas públicas de La Matanza con el fin de promover la soberanía alimentaria a través del apoyo a la producción agroecológica y el acceso a productos saludables.

De esta manera, cada institución trabaja en su propia Huerta Escolar para generar conciencia entre los alumnos en adoptar una alimentación saludable en sus vidas diarias. En comunicación con Radio Universidad, Gonzalo Pares, ingeniero agrónomo del INTA AMBA, aseguró que, en el Municipio, son cien las escuelas que realizan esta práctica.

“Armamos un curso y, durante todo el año, llevamos a cabo un encuentro mensual para capacitar a los docentes interesados en trabajar con ProHuerta para que después armen sus huertas propias en las escuelas”, explicó. Además, comentó que dichas capacitaciones retomaron su presencialidad durante el ciclo lectivo 2022, luego de dos años de pandemia, donde se desarrollaron virtualmente.

En este contexto, Pares destacó que, principalmente, ProHuerta nació como un programa alimentario: “Está dedicado a enseñar cómo comer más sano y variado en la dieta, porque la vida que tenemos quizás nos lleva a consumir menos alimentos naturales y más ultraprocesados, pero también integra a los chicos con una actividad práctica al aire libre, que les permite mantener un contacto con la tierra”.

Enseñar a cultivar

Asimismo, aseguró que, desde el INTA, ofrecen “el curso y las semillas para que puedan trabajar” pero, debido a la continuidad que ha tenido el programa, “permite llegar a muchas escuelas y docentes, quienes lo tienen como una herramienta más de laburo”. Sin embargo, afirmó que “hay mucho gancho entre los chicos, las escuelas y el ProHuerta con lo ambiental”.

“Con una huerta agroecológica, uno puede limpiar un terreno, mejorar el suelo y el ambiente en el que vivimos pero, también, trabajar la problemática de los desechos. A través del compost, podemos reducir la cantidad de basura que generamos, y puede producirse con residuos tanto de los comedores escolares como de nuestros domicilios”, comentó Pares.

Por último, se refirió al incremento de la creación de huertas en casa a partir del aislamiento requerido por la pandemia: “Fue un cambio positivo que notamos, que ayudó a desarrollar esta práctica. Cuando lo empieza a hacer uno mismo en casa, cambia la perspectiva”.

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