jueves 16 de septiembre de 2021 - Edición Nº1016

#DeTodoUnPoco

Efemérides

A 18 años de la anulación de las "leyes del perdón"

Un día como hoy pero en 2003, Néstor Kirchner promulgaba la ley 25.779 que declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. El papel fundamental que jugó el entonces presidente desde su asunción para que los genocidas de la última dictadura cívico-militar sean juzgados.



Era el 2 de septiembre de 2003Hacía exactamente 100 días que Néstor Kirchner había asumido como presidente de la Nación. Ni más, ni menos. Con el 22,25% de los votos logrados en las elecciones, y tras la renuncia de Carlos Menem al ballotage, el oriundo de Santa Cruz juró en el Congreso de la Nación, donde anticipó lo que haría tres meses y cinco días más tarde: promulgar la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En otras palabras, devolverle a la sociedad argentina, y sobre todo a aquellas víctimas y familiares de desaparecidos, un poco de justicia frente a la sangrienta dictadura cívico-militar que tuvo lugar entre 1976 y 1983.

Para fines de 1986, la Argentina gozaba de democracia, aunque el presidente Raúl Alfonsín transitaba una situación complicada, tanto en el ámbito económico como en el social¿Los militares? Se habían ido, pero presionaban... Como consecuencia de esto último, el mandatario promulgó la Ley de Punto Final (23.492) el 24 de diciembre de 1986. En la misma estableció el cese a los procesos judiciales contra todos aquellos genocidas y autores de delitos de desaparición forzada de personas durante la dictadura.

Como si fuera poco, meses después, Alfonsín dictó la Ley de Obediencia Debida (23.521) el 4 de junio de 1987, que no admitía prueba en contrario de los delitos cometidos por las Fuerzas Armadas. Es decir que, aquellos militares que actuaron por "obediencia debida" y por órdenes de sus superiores, no debían ser castigados.

"No al punto final", el reclamo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en 1986.

Ambas leyes resultaron un baldazo de agua fría para la sociedad, que se sintió absolutamente defraudada. Sin embargo, más de 16 años después, Néstor Kirchner se puso la banda presidencial e hizo resurgir el pedido de Memoria, Verdad y Justicia, aquel que iniciaron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y que luego continuaron diferentes generaciones.

El discurso de Néstor Kirchner en su asunción como presidente: el día que anticipó lo que haría con las causas impunes
En el día de su asunción, que tuvo lugar el 25 de mayo de 2003, Néstor brindó un discurso en el que, entre otros puntos, destacó la importancia de luchar contra la impunidad para lograr una sociedad más justa y equitativa: "Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad que algunos pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidad. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad". Y agregó: "Entre los fundamentales e insustituibles roles del Estado ubicamos los de ejercer el monopolio de la fuerza y combatir cualquier forma de impunidad del delito, para lograr seguridad ciudadana y justicia en una sociedad democrática en la que se respeten los derechos humanos".

En el día de su asunción, que tuvo lugar el 25 de mayo de 2003, Néstor brindó un discurso en el que, entre otros puntos, destacó la importancia de luchar contra la impunidad para lograr una sociedad más justa y equitativa: "Rechazamos de plano la identificación entre gobernabilidad e impunidad que algunos pretenden. Gobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de impunidadGobernabilidad no es ni puede ser sinónimo de acuerdos oscuros, manipulación política de las instituciones o pactos espurios a espaldas de la sociedad". Y agregó: "Entre los fundamentales e insustituibles roles del Estado ubicamos los de ejercer el monopolio de la fuerza y combatir cualquier forma de impunidad del delito, para lograr seguridad ciudadana y justicia en una sociedad democrática en la que se respeten los derechos humanos".

 

Néstor Kirchner, presidente de Argentina, alzando los puños en alto

Consciente de que hacía muchos años la Argentina venía de causas que quedaron impunes, Néstor avisó: "Hay que comprender que, como sociedad, hace tiempo que carecemos de un sistema de premios y castigos. En lo penal, en lo impositivo, en lo económico, en lo político, y hasta en lo verbal, hay impunidad en la Argentina. En nuestro país, cumplir la ley no tiene premio ni reconocimiento social".

El 2 de septiembre de 2003, Néstor Kirchner promulgó la ley 25.779, que declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Luego, el 14 de junio de 2005, la Corte Suprema declaró inconstitucionales dichas leyes, por lo que se dio inicio a realizar varios juicios orales y públicos por delitos de lesa humanidad a cientos de represores, civiles y militares.

Varios de los genocidas tuvieron su merecido castigo, fueron enjuiciados terminaron en una cárcel común. Otros todavía son juzgados y aguardan por una sentencia. Lo cierto es que el Estado se lo debía a la gente

 

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