domingo 18 de agosto de 2019 - Edición Nº1242

Provincia | 20 abr 2019

CULTURA

Hugo Ponce: "las manifestaciones culturales les pertenecen a toda la humanidad y debemos defenderlas"

Así se manifestó el músico que integra el Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata y es delegado de ATE, sobre el incendio ocurrido hace unos días en la Catedral de Notre Dame, en Francia. "Yo hablo desde mi lado de intelectual. Ser ateo no me impide llorar por la destrucción de la iglesia, porque pertenece a toda la humanidad y nosotros somos los primeros que debemos defender esas manifestaciones culturales”, dijo.


Hugo Ponce integra el Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata, forma parte de la Corriente Nacional de Estatales René Salamanca-CCC (Corriente Clasista y Combativa) y es vocal del Secretariado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Pcia. de Bs. As. y de la CTA Autónoma Pcia. de Bs. As. Referente de la cultura dentro de las organizaciones sociales de izquierda, Ponce opinó sobre el reciente suceso ocurrido en la Catedral de Notre Dame, donde su incendio destruyó un patrimonio cultural y generó la solidaridad de la comunidad para su reconstrucción en una semana sensible para la religión.

En diálogo con InfoMIBA, Ponce expresó que “la cultura le pertenece al pueblo” y que este incendio “abre un debate hacia adentro y hacia afuera de las organizaciones populares y de los partidos de izquierda”. Ponce partió de la base científica, dialéctica e ideológica y dijo que “las clases dominantes se apropian de la cultura”, y por eso “es una cuestión que hay que modificar, ya que es construida, literalmente, tanto en los aspectos tangibles como intangibles, por el pueblo. Sólo pensar en la cantidad de obreros y artesanos que han perdido la vida en la construcción de catedrales, cayendo desde altísimos andamios medievales, nos da una idea de las conquistas tanto militares como culturales que no se alcanzan sólo por una mente iluminada o por una personalidad individual”, expresó y justificó que “detrás de las grandes personalidades existe una verdadera multitud de manos que han dejado su sangre para para plasmar la cultura que, insisto, debe ser aprovechada por todo el pueblo”.

El músico contó que existen documentos históricos que dan cuenta objetivamente del interés de los movimientos revolucionarios por proteger las manifestaciones culturales de los gobiernos o sistemas derrotados. Por ejemplo, en la toma del Cuartel de Invierno, mientras algunos revolucionarios intentaban sustraer elementos valiosos y obras de arte, sus jefes bolcheviques les ordenaban: “¡Camaradas, no toquen nada. Todo esto es propiedad del pueblo”. Eso está narrado en el libro “Diez días que conmovieron al mundo”, del periodista estadounidense John Reed.

También está documentada la negociación de Mao Tse Tung en el cerco de Pekín, al borde de la victoria del Ejército Rojo frente al ejército nacionalista de Chiang Kai-shek, que estaba apoyado por Estados Unidos e Inglaterra. Para evitar la destrucción de la ciudad, Mao ofrece un pacto de rendición, que es aceptado por Chiang Kai-shek y sus fuerzas. El artículo 12 de dicho tratado establecía que “Las reliquias culturales y los monumentos históricos serán protegidos, se garantizará la libertad de religión”.

En ese sentido, Ponce opina que “es una línea a seguir por las organizaciones populares y particularmente por los partidos de izquierda. Más allá de la actitud que denosta, descalifica y demoniza sistemáticamente a las fuerzas de izquierda”.

"Yo hablo desde mi lado de intelectual. Ser ateo no me impide llorar por la destrucción de la iglesia, porque pertenece a toda la humanidad y nosotros somos los primeros que debemos defender esas manifestaciones culturales del pueblo”, dijo.

Agregó también que “el sistema que nos rige hoy, es decir, el sistema capitalista, es el primero en destruir y en mercantilizar las iglesias, para que sean visitadas solamente por aquellos que puedan pagar una entrada y el resto que la mire, con suerte, en alguna plataforma de la web, si es que algún sector pueda tener una computadora en una favela de Río de Janeiro, en una villa miseria de los suburbios de Rosario o en los refugios de emigrados de la propia Europa”. 

A modo de conclusión, el intelectual recordó el incendio del Teatro Argentino ocurrido en La Plata en el año 1977, en plena Dictadura. Con respecto a la destrucción de la cultura y los patrimonios culturales dijo que “el Teatro Argentino no estará incendiándose como Notre Dame, pero ya hemos tenido uno, y no podemos dejar de vincularlo”. 

"Hay distintas maneras de incendiar la cultura, como quitándole el presupuesto para que el pueblo no pueda acceder a esa cultura o para que, finalmente, aparezca “casualmente” una empresa privada que se haga cargo de lo que el Estado no “puede” sostener. Hoy el Teatro Argentino está sufriendo un literal vaciamiento, eso también es destruir la cultura”, concluyó.

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